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lunes, 12 de febrero de 2007

Del amor y otros demonios


Para los que no saben el título de este post no es creación mía, le pertenece al gran Gabriel García Márquez y fue así como tituló a uno de sus tan buenos libros. Y por si acaso sí lo he leído, más de una vez, pero eso no viene al caso.
Lo que sí viene al caso, porque estamos doce y faltan menos de 48 horas para el bendito o maldito Día del Amor, es hablar del amor y de su condición de demonio.
Sí, porque el amor no es puro besito y sonrisita ni mucho menos; no lo es al menos el verdadero amor.
Ahora si quieres hacer tus chiboladas con tu enamoradit@ de un mes, ya eso es otra cosa. Ahí está el graciosísimo post del imberbe con tips harto reales que de seguro te ayudarán.
Yo quiero en cambio reivindicar( ¿?) el verdadero amor, un amor duradero y que no siempre se presenta de la mejor manera. Es un amor que no se celebra, ni necesita ser recordado porque se vive día a día.
¡Carajo ya me puse seria!
Un ejemplo es el de mis abuelos, que ya tienen más de cincuenta años de casados con mucha ironía, uno que otro grito pero con harta comprensión.
O mis padres, que se acercan a los veinticinco años de casados y son el matrimonio más auténtico que conozco.
(Aprovecho para desearte feliz cumple pa ¡buena con los 50! ¡ja!)
¿Cómo lo consiguen? ¡No sé pes! ¡A mí que me preguntan! Pero estoy segura de que ustedes también conocen algún caso de verdadero amor y entonces se sentirán (y deberían sentirse) realmente tontos con el chocolatito y el globito de corazón besando a ese o esa enamorad@ de quien no conocen ni la mitad de sus pensamientos pero con quien "disfrutan bailar mucho".
Así es mis queridos sobrinos y sobrinas y no es que la tía manocaliente (como me dice el imberbe y me ha gustado) los quiera hacer sentir mal y decirles no celebren estupideces, sino todo lo contrario ¡grupo de monses ! Vayan un rato a ver a su dizque amor y aunque sea finjan pues, tampoco hay que ser tan cagones. Se pasan ¿no?
Nada de quedarse filosofando en lo que escribo, total yo también voy a salir a comer ¡ja!
Pero eso sí, nada de estar soñando más allá de lo evidente. Amor es cosa seria, ya lo tuyo es arrechura.
¡Tampoco, tampoco!